Terapia Craneosacral|Masaje|Osteopatía|Focusing|Basic Layout|Advanced Layout

 

Artículos tcs 2

Conxita Parra

La sabiduría del cuerpo
Un acercamiento craneosacral a la salud esencial por Michael Kern

Fecha del artículo 1/9/2000 / Fecha de alta en Natural 10/12/2003
http://www.revistanatural.com/articulo.asp?id=205

El cuerpo cuenta una historia
El cuerpo nunca miente, ya que su forma refleja quiénes somos por dentro. Si llevamos la cabeza baja, tenemos los hombros encogidos, el pecho cerrado y los pies pesados, todo ello puede mostrar sentimientos de debilidad y resignación. Por el contrario, si portamos la cabeza erguida, los hombros abiertos, respiramos con facilidad y caminamos con paso ligero, todo ello indicará confianza y vitalidad. El modo en que nos presen-tamos ante el mundo está condicionado por nues-tras creencias, miedos y emociones, y los tejidos corporales mismos adoptan una forma determina-da para apoyar este estado mental. Tanto nuestros traumas físicos y psicológicos, y nuestras experiencias, como nuestros pensa-mientos y sentimientos más profundos y nuestro carácter se manifiestan en el modo en que nues-tros cuerpos adoptan patrones estructurales. Tal y como Marilyn Ferguson señala, «a lo largo de los años nuestros cuerpos se convierten en autobio-grafías andantes que hablan, tanto a extraños como a amigos, de las cargas y tensiones de nues-tras vidas». Las improntas de cualquier experiencia abrumadora permanecen contenidas en el cuerpo como inercia, que queda fijada por la imposibilidad de acceder a los recursos que nos liberarían de ellas, afectando la capacidad del cuerpo de expresar su salud intrínseca.

¿Cómo se introduce la infelicidad en la célula?
Cada vez es más ampliamente aceptado el hecho de que los pensamientos y sentimientos tie- nen una relación directa con el cuerpo. En el nuevo campo de la psico-neuro-inmunología se han descubierto una serie de mecanismos corpora-les a través de los cuales se establecen estas cone-xiones. Por ejemplo, ha sido descubierta una rela-ción entre nuestros estados psicológicos y el modo en que se activa nuestra respuesta inmunológica. Actualmente se sabe que existen una serie de mecanismos de feedback que traducen experien-cias psicológicas en funcionamientos físicos. Una investigación realizada por el Dr. Pritbin en la Universidad de Stanford demuestra cómo patrones habituales de pensamiento pueden crear surcos neurales en el córtex del cerebro. Los patro-nes mentales se convierten literalmente en surcos anatómicos en el cerebro, que influencian el modo en que el sistema nervioso central expresa su moti-lidad y, de esta manera, afectan al movimiento de los tejidos y fluidos relacionados con él. En mi experiencia, una mente abierta se refleja en una cabeza «abierta»; es decir, una cabeza relativamen-te libre de resistencias a la expresión del movi-miento respiratorio primario. A menudo he perci-bido como una estrechez y cerrazón dentro del cráneo y de las expresiones faciales formaban parte de una actitud estrecha de un individuo de mente cerrada. Según un viejo proverbio africano, «Todo lo que hay en el corazón, se refleja en la cara».

El reflejo en las mareas
En un nivel profundo de funcionamiento, las expresiones rítmicas del Aliento de Vida son un barómetro claro y preciso de nuestros procesos mentales y emocionales. De este modo, percibire-mos que la cualidad de las fases del movimiento respiratorio primario es clara, vital y suave cuando están presentes la alegría, serenidad y felicidad. Por el contrario, cuando hay tristeza, miedo o desaliento, la respiración primaria muestra restric-ciones, debilidad o estancamiento. Una falta de confianza se puede manifestar como vacilación, y la ansiedad como temblor. Algunos terapeutas establecen incluso una correspondencia entre los estados mentales y emocionales y el modo en que el movimiento craneosacral expresa sus ciclos rít-micos de flexión y extensión. La flexión craneosa-cral (con la expansión de lado a lado) se puede aso-ciar con la acción y la extroversión, mientras que la fase de extensión corresponde a la pasividad e introversión. Dependiendo de cómo han sido crea-do los patrones inerciales en los tejidos del cuerpo, la persona podrá tener una estructura predomi-nantemente en flexión o en extensión. A su vez, esta predominancia del movimiento craneosacral hacia la flexión o la extensión puede estar asociada con estados mentales. De todos modos, estas cuali-dades de movimiento son generalizaciones que no siempre se aplican a cada caso particular.

Feedback circular
La fragmentación del movimiento respiratorio primario se correlaciona con una fragmentación del funcionamiento de la totalidad de la persona. Los patrones fisiológicos y las experiencias emo-cionales se perpetúan mutuamente. La influencia de la mente en la materia y de la materia en la mente parece ser un sistema de feedback circular, en el cual cada uno afecta al otro. A medida que encarnamos las experiencias psicológicas, los patrones corporales fijados influencian nuestra experiencia. Lo que denominamos conciencia y nuestra expresión física son un continuo. Cuando nuestro continuo mente-cuerpo-emoción se alinea armoniosamente, el Aliento de Vida se manifiesta con integridad y equilibrio.

Experiencia emocional
Las lesiones físicas pueden estar asociadas con emociones particulares. Si los tejidos se contraen para protegernos de la tensión o el trauma, los sen-timientos que tenemos en ese momento pueden permanecer como elemento presente en la con-tracción. Las emociones fuertes y poderosas como el terror o la desesperanza contribuyen en el desa-rrollo de la inercia. La impronta de una emoción a menudo juega un papel significativo en el mante-nimiento de un patrón inercial. De este modo, un fulcro puede incluir tejidos, fluidos y potencias que se han vuelto inerciales y contener, al mismo tiem-po, emociones, sentimientos, creencias y puntos de vista que han quedado igualmente atrapados.

Experiencias congeladas
Aunque es natural e inevitable experimentar sufrimiento en nuestras vidas, este puede quedar atrapado en el cuerpo y continuar mostrándose en ciclos repetitivos como experiencias congeladas, si no somos capaces de liberarnos de ellas. De este modo, cargamos con nuestras experiencias físicas y emocionales como si fuera un equipaje extra que formara parte intrínseca de nuestras vidas. Esto, a menudo, ocurre a nivel inconsciente. Cualquier tensión nueva que tengamos que enfrentar se verá coloreada por nuestro condicio-namiento previo. Como es bien sabido, vemos el mundo según el color de las gafas con las que lo estamos mirando. Por ello nuestras respuestas ante situaciones nuevas parecerán un disco ralla-do, que sigue reacciones preestablecidas que nos mantienen atrapados en el pasado en lugar de per-manecer abiertos y movernos en el presente. Como consecuencia de ello, la expresión de nuestra matriz original de salud se verá fragmentada.

Reacciones desmedidas
En ocasiones, nuestros traumas previos se ven reestimulados con un mínimo de provocación. Si existe demasiada energía o potencia acumuladas detrás de un patrón inercial, nuestras reacciones serán muy poderosas. Si además existen emocio-nes intensas asociadas a este patrón, nuestra res-puesta podrá ser como la de una bomba de reloje-ría preparada para estallar en cualquier momento. De este modo, al reestimular viejos traumas, nues-tras reacciones emocionales pueden ser desmedi-das y desproporcionadas. Los casos de extrema sensibilidad y frecuentes estallidos emocionales son buenos ejemplos de ello.

El papel del tejido conjuntivo
Aunque la inercia psicológica se puede mani-festar en cualquier parte del cuerpo, parece que el tejido conjuntivo juega un papel especialmente importante en el almacenamiento de estas expe-riencias como memorias tisurales. La intercone-xión de fascias a lo largo del cuerpo ofrece a menu-do un medio muy apropiado para el almacena-miento de las energías emocionales atrapadas. Por ejemplo, la rabia contenida puede manifestarse en un diafragma restringido como tensión en el plexo solar, que a su vez puede conducir a problemas digestivos y dolor de espalda. La interconexión de las fascias mantiene esta situación. Cuando se accede a estados de equilibrio en los tejidos fascia-les, las fuerzas inerciales que mantienen este tipo de contracciones pueden resolverse. Habitualmente, en este momento, las emociones asociadas surgen a la superficie.

Las memorias de los tejidos
Para resumir, podemos decir que nuestras emociones, actitudes y patrones de estructura y función se reflejan, estimulan y mantienen entre sí. Las experiencias emocionales y las creencias psicológicas dan forma a los tejidos del cuerpo y estos, a su vez, nos predisponen a expresar ciertas emocionales y actitudes. El cuerpo y la mente se sostienen mutuamente. Cuando los pensamientos y emociones fluyen libremente, nuestras experiencias pueden ir y venir sin apegos. Sin embargo, las experiencias psi-cológicas repetitivas o que nos sobrepasan pueden volverse inerciales y, de este modo, almacenarse en el cuerpo en forma de memoria en los tejidos. Según Ken Dychtwald, el cuerpo se convierte en «un almacén de emociones y creencias». Las fuer-zas inerciales que quedan atrapadas pueden man-tener las memorias en los tejidos mucho después de que el suceso estresante haya ocurrido. De este modo, las emociones siguen repitiéndose cíclica-mente sin llegar a resolverse. Consecuentemente, un fulcro inercial puede estar compuesto por una serie de capas distintas: Contener una contracción que afecta al movimiento de tejidos y fluidos, junto con emociones asociadas que han quedado envuel-tas en los tejidos y, a su vez, todo ello estar siendo mantenido por fuerzas subyacentes que se han vuelto inerciales. A menudo las emociones y actitudes son los elementos que juegan el papel más importante en el mantenimiento de la inercia de los tejidos. Esta inercia sólo se podrá disipar si encontramos los recursos, el espacio y las habilidades para liberar las experiencias atrapadas. El elemento fundamen-tal del tratamiento craneosacral reside en crear las condiciones que permitan soltar estas experien-cias. Para ello, es fundamental acumular y favore-cer la expresión de nuestros recursos intrínsecos. Este proceso en ocasiones implica tomar concien-cia de la emoción asociada con la inercia, pero no siempre es necesario. Muchas veces, las cosas se disuelven... si estamos preparados para ello. Por otro lado, la recapitulación de las emociones trau-máticas, en lugar de ser un acto terapéutico, puede retraumatizarnos, si no tenemos los recursos para revivir estas experiencias manteniendo un claro sentido de nosotros mismos.

MICHAEL KERN es terapeuta Craneosacral, Osteópata y Naturópata con consulta en Londres. Es cofundador de la Craniosacral Therapy Educational Trust (Fundación Educativa para la Terapia Craneosacral) en Inglaterra, profesor del Colegio de Osteópatas, de la Asociación Craneal Internacional y de la Universidad de Westminster. También imparte cursos de Terapia Craneosacral en Estados Unidos, Suiza e Italia.
Michael Kern
Traducción: Tara Blasco (Extracto del libro de Michael Kern, que será editado próximamente para el mundo anglosajón, «Wisdom in the body-A Craniosacral approach to essential health»).

 

La terapia Sacrocraneal  Michael Kern
Fecha del artículo 1/9/1999 / Fecha de alta en Natural 19/12/2003

http://www.revistanatural.com/articulo.asp?id=259

En ésta entrevista, Michael Kern, Osteópata y Naturópata que trabaja desde hace años en Londres, expone los fundamentos de la Terapia Cráneo-sacral.
Como profesor cuenta con 12 años de experiencia y actualmente imparte cursos de Terapia Craneosacral y Osteopatía en Inglaterra, EEUU, Suiza y España.

 

¿Qué es la Terapia Craneosacral?
La Terapia Craneosacral es una forma de trabajo corporal suave que tiene sus raíces en la medicina osteopática. La medicina osteopática se basa en tres contenidos fundamentales de filosofía y práctica.
El primer contenido es que la estructura y la función están recíprocamente interrelacionadas. En otras palabras, el modo en que la estructura del cuerpo se mantiene afecta al modo en que funcionamos, y viceversa.
El segundo contenido importante es que el cuerpo es una unidad integrada, tanto en su estado de salud como de enfermedad. Esto significa que el cuerpo no se puede dividir, ya que una parte influencia la otra, y hay que considerarlo como una totalidad unificada.
El tercer contenido es que el cuerpo es capaz de autosanarse; en otras palabras: el cuerpo tiene las capacidades innatas de curarse si se dan las condiciones adecuadas para que los mecanismos de curación se manifiesten.
La Terapia Craneosacral se basa en el principio de que existe una pulsación sutil que emerge en los tejidos y fluidos del núcleo del cuerpo. Esta pulsación es una expresión de la fuerza de vida básica del individuo; los primeros terapeutas craneosacrales la denominaron «Aliento de Vida». La naturaleza de esta pulsación es rítmica; tiene una fase de expansión y otra de relajación; y se expresa en todos los fluidos, huesos, tejidos, membranas, y dentro y alrededor del sitema nervioso central, aunque también es posible sentirla en todo el resto del cuerpo. Esta pulsación se denomina «Impulso Respiratorio Primario», y realiza un papel fundamental en el mantenimiento del orden e integración cuerpo/mente.
Entendemos que cuando el Aliento de Vida se expresa rítmicamente en los tejidos y fluidos del cuerpo, la salud y el equilibrio se mantienen. Sin embargo, el bloqueo o restricción de la expresión de esta pulsación es una causa fundamental y básica de muchas patologías y enfermedades.
El terapeuta craneosacral se entrena para utilizar su palpación en el diagnóstico de cómo el cuerpo se ha estructurado y funciona alrededor de los bloqueos o lugares de restricción. La forma de palpación utilizada para ayudar al cuerpo a liberar sus resistencias y bloqueos es muy suave, y ello permite que los ritmos y las pulsaciones inherentes más profundas se expresen con libertad.
El Impulso Respiratorio Primario se considera primario porque hace referencia a un proceso de vida más básico que la respiración a través de los pulmones, que se suele denominar Respiración Secundaria. La Respiración Primaria como expresión del Aliento de Vida subyace a todos los demás procesos vitales del cuerpo. Por ello, es posible que la Respiración Secundaria o el latido del corazón se detengan mientras que la Respiración Primaria continúa presente; en este caso la persona está viva.
El fundador de la Osteopatía Craneosacral, el Dr. Sutherland, relató en alguna ocasión lo que le ocurrió cuando paseaba a la orilla de un lago, y encontró a un hombre que se había ahogado. Este hombre estaba acostado en la orilla y sus señales vitales respiratorias, al igual que su ritmo cardíaco se habían detenido. Sin embargo, cuando Sutherland puso las manos en su cabeza, sintió que todavía estaba presente la Respiración Primaria. Entonces aplicó una técnica para fomentar el reinicio del Impulso Respiratorio Primario, y en un breve lapso de tiempo, el corazón de este hombre y su respiración comenzaron de nuevo, y su vida se salvó.
Sutherland descubrió que las suturas del cráneo se mueven.

 

¿En qué medida este descubrimiento ha sido significativo para el estudio de la fisiología y anatomía del sistema humano?
Sutherland era un estudiante de Osteopatía de principios de siglo en América, y aprendió, como los demás estudiantes de Osteopatía de aquella época, que los huesos craneales no se mueven ya que quedan fusionados y fijados en el adulto. Sin embargo, un día que estaba examinando algunas articulaciones craneales en el laboratorio observó la forma en que una de las suturas de estos huesos se superpone a la otra, y escribió al respecto: «Un pensamiento me golpeó: esta sutura está biselada como las agallas de un pez y diseñada para la Respiración Primaria». Realmente no entendió este pensamiento y ni siquiera supo de donde procedía, pero no se lo pudo quitar de la cabeza. Así que decidió realizar un experimento para probarse a sí mismo que los huesos craneales no se movían, ya que eso era lo que había aprendido. Su razonamiento era que, si los huesos craneales se moviesen (cosa que dudaba), al impedir este movimiento, los efectos de ello deberían ser perceptibles.
Así que diseñó una especie de casco con unos tornillos de ajuste a ambos lados , que podía apretar a discreción, para impedir el movimiento craneal. Se colocó el casco en su propia cabeza para experimentar sus efectos, y en un breve plazo de tiempo empezó a sentirse mal. Como el resultado de su experimento no coincidía con sus expectativas, decidió continuar experimentando por un tiempo. Después de hacer varias pruebas durante unos meses, el Dr. Sutherland comenzó a sentirse bastante enfermo y seriamente desorientado. Su mujer le suplicó que detuviera los experimentos porque ya tenía suficientes pruebas para afirmar que, cuando se impide el movimiento de los huesos craneales, aparece la enfermedad.
Estos experimentos le incitaron a investigar la causa de sus descubrimientos, a lo que dedicó el resto de su vida. Sus investigaciones le permitieron identificar y comprender niveles de funcionamiento del cuerpo más sutiles –niveles que anteriormente no habían sido identificados–, y desarrollar habilidades terapéuticas para remediar cualquier disfunción en estos niveles de funcionamiento.
El Dr. Sutherland identificó cinco aspectos fundamentales de este Movimiento Respiratorio Primario. (Ver gráfico)
El primero fue la fluctuación inherente del líquido cefalorraquídeo. Este líquido baña el Sistema Nervioso Central y, el Dr. Sutherland descubrió que al circular alrededor del S.N.C. expresa una pulsación sutil, que describió como un movimiento en forma de marea y denominó Inhalación Primaria y Exhalación Primaria. Durante la Inhalación Primaria hay una expansión y subida de los fluidos, y durante la Exhalación Primaria los fluidos descienden hacia la parte inferior del cuerpo.
El segundo aspecto del Movimiento Respiratorio Primario es la motilidad inherente del S.N.C. El Dr. Sutherland descubrió que los tejidos mismos del S.N.C. respiran y lo hacen en un movimiento rítmico que coincide con el movimiento de marea que sigue el líquido cefalorraquídeo.
El tercer aspecto fundamental es la respiración y el movimiento de lo que denominó el Sistema de Membranas de Tensión Recíproca. Este sistema esta compuesto por una banda de membranas relativamente inelástica que divide las diferentes partes del cerebro y tiene su continuidad con la capa membranosa de la duramadre en el cráneo y en la columna vertebral. Estas membranas también se mueven siguiendo las fases de Inhalación y Exhalación Primaria. El cuarto aspecto es la existencia de movimiento en las suturas craneales, algo que el Dr. Sutherland identificó y probó clínica y experimentalmente. El cráneo está formado por numerosos huesos que se articulan entre sí; estos huesos expresan un movimiento sutil pero perceptible, tanto en sus articulaciones como dentro de sí mismos. Los huesos de los seres vivos también expresan la pulsación primaria del Aliento de Vida en la forma sutil de expansión y ampliación en la fase de Inhalación y de estrechamiento en la fase de Exhalación. Como quinto y último aspecto, Sutherland identificó el movimiento involuntario del sacro entre los huesos ilíacos de la pelvis. Este movimiento ocurre en el sacro, no como resultado de movimientos voluntarios tales como andar, correr o doblarse hacia adelante, sino como respuesta directa a la respiración primaria.

 

¿Qué significa el concepto de «dedos pensantes»?
Los terapeutas craneosacrales utilizan la palpación como un toque muy ligero para diagnosticar y tratar los trastornos y enfermedades. Este arte palpatorio puede aplicarse con mucha precisión; de este modo, el terapeuta craneosacral percibe a través de sus manos los movimientos y cualidades sutiles del Impulso Respiratorio Primario y diagnostica dónde se localizan las resistencias y bloqueos que impiden la expresión libre de los ritmos internos. Sutherland consideró que este proceso se fundamenta en la utilización de «dedos pensantes».

Así pues, los terapeutas craneosacrales aprenden a pensar y sentir a través de los mecanismos propioceptivos de sus dedos, y de este modo son capaces de leer la historia del cuerpo de sus pacientes. Esta lectura se realiza a través de los movimientos, cualidades y formas sutiles contenidos en los fluidos y tejidos del cuerpo. Este es un proceso de escucha profunda, durante el cual el terapeuta craneosacral mantiene una atención abierta y neutral.
Es muy importante que el terapeuta mantenga una atención realmente abierta y neutral para poder palpar lo que verdaderamente ocurre en el cuerpo del paciente, sin imponer sus propias ideas y expectativas.

 

¿Puede explicar el concepto de “establecer un diálogo con el organismo”?
El terapeuta entra en una especie de diálogo o conversación con el cuerpo del paciente a través de la escucha con sus dedos, y responde a las señales que el organismo del paciente emite. Al mismo tiempo, puede hacer preguntas al cuerpo del cliente, enviando sugerencias sutiles a través de sus dedos y percibiendo cómo responde éste. Un ejemplo de ello sería preguntar a un hueso en particular si le gusta moverse hacia la derecha o hacia la izquierda.

Esta pregunta se puede plantear mandando una sugerencia sutil de movimiento, hacia la derecha o la izquierda, a través de los dedos del terapeuta que están en contacto con ese hueso particular. Si esa parte del cuerpo del cliente tiene una contracción de cualquier tipo, como podría ser un tirón hacia el lado derecho, entonces el hueso aceptará con gusto esta sugerencia de movimiento hacia la derecha; en otras palabras, se moverá de manera natural hacia la dirección en la que está el tirón, es decir, su dirección de facilidad. Podemos realizar estos test sutiles de movimiento

cuando sean necesarios para clarificar los patrones de tensión y resistencia que tiene el cuerpo del paciente. De hecho, todo el proceso de diagnóstico y tratamiento es una forma de conversación entre las manos del terapeuta y el cuerpo del cliente. El paciente puede tener una restricción o bloqueo particular y el terapeuta puede identificar esta restricción, su forma, su localización y la cualidad que contiene. Las manos del terapeuta actúan como fulcro o punto de referencia alrededor del cual el cuerpo del cliente se empieza a reorganizar.

Hay varias técnicas o habilidades que el terapeuta puede utilizar para ayudar al cuerpo del cliente a reorganizarse y crear las condiciones para la autocuración. Todas estas técnicas tienen un enorme respeto por la Inteligencia inherente del cuerpo.
Así pues, nunca se impone nada sobre el cuerpo del paciente, ni se fuerza al organismo para hacer algo que todavía no está preparado. Una de las habilidades fundamentales que el terapeuta tiene que desarrollar es la de buscar la expresión de la salud en el cuerpo del cliente, sin centrar su atención en tratar de curar las enfermedades. Las habilidades o técnicas utilizadas tienen la finalidad de estimular la salud en una zona de resistencia o disfunción. Este proceso de sanación emerge del propio cuerpo del paciente; no es algo que haya que dar al paciente, sino que es algo que siempre está presente, incluso en las condiciones de enfermedad más severas o en las zonas más alteradas y restringidas. Así pues, la impronta de la salud y el equilibrio siempre está presente en nuestro interior y sólo necesitamos reconectar con ella para que ocurra la curación.

 

¿En qué campos y con qué tipos de pacientes puede ser efectiva esta terapia?
La Terapia Craneosacral puede ayudar en el tratamiento de muchas enfermedades ya que el énfasis del trabajo radica en ayudar a restablecer la expresión de la salud en el cuerpo, quitando los obstáculos que impiden el buen funcionamiento del organismo y creando las condiciones para la expresión de la salud. Esta terapia no se limita a tratar algunas enfermedades concretas, ya que los síntomas o las patologías desaparecen de manera natural cuando se fomenta e incrementa el estado de salud. Como consecuencia de ello, la Terapia Craneosacral no se utiliza únicamente para curar ciertos síntomas sino para ayudar a que la totalidad de la persona se realinee con la salud.
Sin embargo, los pacientes suelen presentarse con problemas concretos que demandan tratamiento. La siguiente lista muestra algunas de las condiciones, entre otras , que pueden responder favorablemente al tratamiento craneosacral:
• Problemas orgánicos de tipo respiratorio y digestivo.
• Problemas musculoesqueléticos y de la estructura corporal: cifosis, lordosis, escoliosis, lumbago, ciática, hernia, dolor y tensión muscular, problemas de las articulaciones.
• Alteraciones nerviosas: insomnio, hiperactividad, agotamiento, parálisis facial, tics, pitidos en los oídos, pinzamientos espinales y otras neuralgias.
• Cefaleas de tipo migrañoso o tensional.
• Alteraciones inmunológicas, alérgicas y endocrinas: asma bronquial, rinitis alérgica, sinusitis.
• Problemas emocionales: depresión, ansiedad.
Todas estas condiciones normalmente mejoran o se resuelven totalmente como resultado de la Terapia Craneosacral.

¿Con qué frecuencia es necesario aplicar esta terapia?
El número de sesiones varía mucho de paciente a paciente, y depende del nivel de salud que ya esté presente. Algunas personas quizás necesiten solamente una o dos sesiones; sin embargo, otras con condiciones más crónicas pueden requerir un tratamiento continuado durante un periodo de tiempo.
Inicialmente, los tratamientos se suelen ofrecer cada semana o cada quince días. Muchos pacientes encuentran que entre seis y diez sesiones son suficientes para resolver las condiciones con las que vinieron a vernos. Después de ello, quizás elijan continuar recibiendo sesiones de mantenimiento o sesiones para comprobar su estado de salud. De todos modos, cada individuo es diferente y el programa de tratamiento varía en cada caso particular.

¿En qué se diferencia esta terapia del tratamiento osteopático o del masaje?
Esta forma de tratamiento es suave y sutil; no aplica ninguna presión o fuerza sobre el cuerpo del paciente, ni tiene la intención de provocar unos efectos determinados, sino que busca simplemente estimular la expresión de la salud inherente del sistema.
Así pues, en la Terapia Craneosacral trabajamos con la propia expresión del Aliento de Vida en el organismo del paciente, para que ella realice las correcciones necesarias en la estructura del cuerpo del cliente y en su funcionamiento. Como terapeutas no intentamos «arreglar» o solucionar nada sino que estimulamos que sea el propio organismo del paciente el que resuelva los trastornos por sí mismo; ésta es la diferencia fundamental.

¿Tiene efectos permanentes y duraderos?
Los efectos son normalmente muy profundos y duran mucho; al mismo tiempo, ayudan a los individuos a introducir cambios significativos en sus vidas y en su salud, pero no se trata de una cura milagrosa. La Terapia Craneosacral ayuda a incrementar y favorecer la expresión de la salud y el equilibrio en el cuerpo, pero esto únicamente se puede realizar al ritmo que resulte natural para cada individuo. Nosotros, como terapeutas, podemos facilitar que las condiciones para la expresión de la salud estén presentes, pero el cliente tiene que hacer algo para mantener este estado y ello implica prestar atención a todos aquellos factores presentes en la enfermedad. Los factores subyacentes al estado de salud o enfermedad pueden ser múltiples, tales como por ejemplo: traumas, problemas mentales o emocionales, toxicidad, entorno del paciente o incluso trastornos hereditarios. Pero tenemos que recordar que el cuerpo siempre busca el estado de salud y equilibrio, sean cuales sean sus circunstancias. La Terapia Craneosacral utiliza simplemente un tratamiento con las manos para ayudar a retirar los obstáculos y permitir que el estado de salud se manifieste.
¿Es muy popular esta forma de terapia en otros países?
Se ha hecho muy popular en los últimos años. Actualmente se practica en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Suiza, Bélgica, España, Italia, Alemania, Holanda, Australia, Sudáfrica y otros muchos países.
Desafortunadamente, al mismo tiempo que su popularidad ha aumentado también se ha incrementado el número de cursos de formación inadecuados e incompletos que se ofrecen hoy en día a los profesionales.

¿Puedes hablar de la utilidad de esta terapia en problemas dentales y en colaboración con los dentistas?
Una de las condiciones que a menudo responde muy bien al tratamiento craneosacral es la que presenta los problemas mandibulares; es decir, los problemas en la articulación temporomandibular. Los problemas en esta articulación suelen estar asociados con otra serie de síntomas como dolores faciales, dolores de cabeza, nuca, espalda, oído, ruidos en los oídos o mareos. Este conjunto de síntomas o síndrome, denominado el síndrome temporomandibular es muy conocido por los dentistas. Ellos a menudo intentan remediar esta situación colocando puentes y alineando la mandíbula.
Al mismo tiempo, la Terapia Craneosacral puede ser una gran ayuda para liberar las tensiones contenidas en la estructura mandibular y en las estructuras que la rodean (cabeza, cuello y cara). En casos de esta naturaleza, la Terapia Craneosacral puede ser utilizada en colaboración con los dentistas para trabajar con problemas mandibulares y con el alineamiento de los dientes.

¿Se utiliza esta terapia en el trabajo pre-post y perinatal? La mayoría de las personas tienen secuelas del trauma de nacimiento, ¿cómo trabaja la Terapia Craneosacral en estos casos?
Algunas causas comunes de la restricción del Impulso Respiratorio Primario son el resultado de las contracciones o bloqueos que ocurren durante el proceso del parto o de los traumas prenatales. Cuando un niño nace su cráneo es blando y flexible, lo que le permite pasar por el canal del parto. La cabeza del bebé, literalmente, se aplasta cuando recorre este canal y las estructuras craneales quedan a menudo distorsionadas al ser empujadas y comprimidas unas contra otras. Estas distorsiones tienden a resolverse de manera natural en los días o semanas después del parto; pero en muchas ocasiones no ocurre así, particularmente cuando el niño ha quedado atascado en alguna de las fases del parto. De este modo, el trauma contenido en el cuerpo del bebé puede producir un amplio abanico de síntomas, tales como por ejemplo: inquietud e intranquilidad, pérdida de apetito, cólicos, espasmos y sacudidas, problemas en el desarrollo e incluso lesiones en el cerebro.
Estos patrones traumáticos a menudo permanecen durante toda la infancia y la vida adulta, produciendo una amplia gama de disfunciones posibles y contribuyendo al debilitamiento del estado general de salud.
El tratamiento manual suave que ofrece la Terapia Craneosacral puede ayudar a liberar estas compresiones traumáticas que son el resultado del parto. Se recomienda que todos los niños sean vistos por terapeutas craneosacrales cualificados poco después del nacimiento, ya que ello puede prevenir muchos problemas que podrían aparecer más adelante a lo largo de sus vidas.
Los niños y bebés tienden a responder muy rápidamente al tratamiento craneosacral ya que sus cuerpos contienen menos restricciones y traumas que los cuerpos de la mayoría de los adultos.
Una de las maravillas de la Terapia Craneosacral es que puede ser utilizada de manera segura en cualquier persona, desde bebés hasta ancianos, ya que no aplica ninguna fuerza y las manos hábiles y cuidadosas del terapeuta trabajan con los propios patrones de movimiento inteligente del cuerpo del paciente.

Tara Blasco

Craneosacral agua

 

Terapia Cráneo-Sacral por Franklyn Sills
Fecha del artículo 1/9/1998 / Fecha de alta en Natural 1/8/2004
 

http://www.revistanatural.com/articulo.asp?id=326

La Terapia Cráneo-Sacral es una forma de medicina complementaria relativamente reciente que se extiende con rapidez debido a que, tanto terapeutas como clientes, están percibiendo su capacidad de acceder al núcleo de la enfermedad y del proceso sanador. La Terapia Cráneo-Sacral se basa en el descubrimiento realizado por su fundador, el Dr. William Garner Sutherland (1873-1954), de los principios básicos de ordenamiento y curación del cuerpo humano. Franklyn Sills explora algunos de estos principios y ofrece su experiencia personal.
Algo remarcable ocurrió a principios de este siglo. Un joven estudiante de osteopatía meditaba sobre la naturaleza del cráneo humano. Mientras contemplaba un hueso temporal desarticulado, un pensamiento extraordinario golpeó su mente: «¡Este hueso está biselado como las agallas de un pez, diseñado para la respiración primaria!». Este pensamiento aparentemente extraño condujo al Dr. William Garner Sutherland a una exploración que ocupó el resto de su vida, acerca de las raíces y profundidades del sistema humano. Este hombre, profundamente espiritual, pensó que había recibido este pensamiento como una guía para direccionar su vida y su trabajo. De hecho, estaba a punto de descubrir un ritmo de vida primario dentro del cuerpo humano y de desarrollar conceptos y una forma de tratamiento revolucionaria y profunda, que ha tenido enormes repercusiones en todas las artes sanadoras.
El gran descubrimiento del Dr. Sutherland no fue nada menos que el principio ordenante y sanador básico del cuerpo humano, una energía de vida primaria que él denominó «Aliento de vida» y que tiene las funciones más integradoras y sanadoras del sistema humano. En un principio, lo detectó como un movimiento rítmico, sutil y estable que se puede percibir en todo el cuerpo con unas manos sensibles y entrenadas. Conforme exploraba este movimiento, se dio cuenta de que estaba palpando una «motilidad» básica, o movimiento inherente, que era impulsado por lo que llamó la «potencia» del Aliento de Vida. Esta potencia actúa como el rayo de referencia de un holograma: todo está relacionado con él y ha de referirse a él para mantener los procesos de ordenamiento y curación.
Él creyó que la potencia del Aliento de Vida era una expresión de la «Inteligencia» de la vida misma, clave para un funcionamiento adecuado del cuerpo. Más adelante percibió que esta Inteligencia, o potencia primaria, era asumida por el fluido cerebroespinal que rodea el cerebro y la médula espinal. Esta transmisión de la potencia del Aliento de Vida al líquido cefalorraquídeo (o fluido cerebroespinal) se convirtió en el concepto fundamental de su modalidad de tratamiento. Cuando el líquido cefalorraquídeo recibe esta potencia, se inicia un movimiento fluido en forma de marea, que produce una fluctuación en el cuerpo. El Dr.  Sutherland llegó a comprender que esta fluctuación del fluido conduce y transporta la potencia del Aliento de Vida a todas las células y tejidos del cuerpo.
El concepto craneal
Este nuevo punto de vista sobre el sistema  humano, que el Dr. Sutherland denominó el Concepto Craneal, reconoce las raíces más profundas y las potencialidades más elevadas. Dentro de este sistema, como hemos visto, está contenido el concepto de la existencia de una fuerza de vida inteligente que se transmite por todo el cuerpo a través de sus sistemas de fluidos, y que se describe como el «médico interno» porque posee «potencias sanadoras inherentes» y una «Inteligencia», con «I» mayúscula. El Dr. Sutherland denominó a esta fluctuación rítmica, en forma de marea, del líquido cefalorraquídeo y de todos los fluidos del cuerpo en general «Impulso Rítmico Craneal». Al diseminar la potencia del Aliento de Vida a través del sistema humano, el Impulso Respiratorio Primario, conducido por el Aliento de Vida, mantiene la vitalidad del cuerpo y la energía constitucional, al igual que sus recursos sanadores. Este Impulso se expresa como un movimiento rítmico y sutil en los tejidos, y se denomina movimiento cráneosacral, actuando en todas las células y tejidos del cuerpo; tiene dos fases de movimiento, denominadas inhalación y exhalación primarias. El Dr. Sutherland descubrió que la capacidad de palpar estos movimientos puede proporcionar una gran cantidad de información terapéutica.
El Mecanismo Respiratorio Primario
Cualquier sistema energético tiene que tener su expresión física en la anatomía y fisiología del cuerpo. El Dr. Sutherland descubrió que el Impulso Respiratorio Primario tiene sus raíces anatómicas en las estructuras asociadas y unidas a la duramadre. La duramadre es la membrana que rodea el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso central. El Dr. Sutherland considera este sistema, con todos los fluidos y las estructuras que se encuentran directamente unidas a él, como el Mecanismo Respiratorio Primario, que se ha convertido en uno de los principios fundamentales del Concepto Craneal. Este mecanismo se compone de cinco aspectos interrelacionados:
La fluctuación inherente del líquido cefalorraquídeo
Este es el movimiento en forma de marea del líquido cefalorraquídeo creado por la potencia del Aliento de Vida. Se expresa en la fase de inhalación del Impulso Respiratorio Primario como una subida general del fluido y la potencia en la totalidad del cuerpo y, en la fase de exhalación, como una bajada o descenso general de este fluido. Se puede percibir como una fluctuación en forma de marea, y no como una corriente de fluido lineal.
La motilidad inherente del cerebro y la médula espinal
En la medida en que las células del cerebro y la médula espinal asumen y expresan el Aliento de Vida, comienza una motilidad rítmica en el sistema nervioso central. Esto se expresa también como un movimiento recíproco bipolar en las dos fases del Impulso Respiratorio Primario, y puede ser palpado por unas manos sensibles y entrenadas.
El sistema de membranas de tensión recíproca
El sistema de membranas durales siempre expresa esta motilidad, o movimiento inherente, bajo tensión. Igualmente expresa un movimiento bipolar en las dos fases del Impulso Respiratorio Primario.
La movilidad de las suturas craneales
Este es el primer aspecto del sistema que atrajo el interés del Dr. Sutherland. Él había aprendido que el cráneo del adulto estaba fusionado, pero descubrió que esto no era así. Las suturas del cráneo tienen una movilidad y permiten que los diversos huesos craneales expresen igualmente el Impulso Respiratorio Primario en la forma de una motilidad recíproca.
El movimiento involuntario del sacro
entre las ilíacas de la pelvis
El sacro está firmemente unido al sistema de membranas durales y, de este modo, forma parte del Mecanismo Respiratorio Primario. Igualmente expresa una motilidad involuntaria o inherente en el «polo inferior» de este mecanismo.
Estos cinco aspectos o relaciones suplen a los tejidos y fluidos del núcleo del cuerpo humano, que expresan un movimiento rítmico inherente, denominado motilidad, que puede ser palpado y sentido por el terapeuta entrenado. Este movimiento es el resultado directo de la potencia o bioenergía primaria del sistema humano y se considera una expresión de sus recursos sanadores. El Dr. Sutherland entendió que la fluctuación del fluido cerebroespinal era un elemento fundamental en el sistema, y escribió: «Dentro del fluido cerebroespinal existe un elemento invisible al que hago mención como el «Aliento de Vida». Quiero que visualices este Aliento de Vida como un fluido dentro del fluido, algo que no se mezcla, algo que tiene potencia y que lo impulsa al movimiento... Visualiza una potencia, una potencia inteligente que es más inteligente que la propia mente humana» (William Garner Sutherland, Teachings in the Science of  Osteopathy, Rudra Press).
Esta afirmación tiene unas vastas repercusiones para las artes sanadoras. Señala la primacía del fluido cerebroespinal y su vital rol como mediador entre el Aliento de Vida y el sistema de tejidos del cuerpo. Si el terapeuta puede percibir el Aliento de Vida, con su potencia, los recursos y procesos sanadores del cuerpo se verán incrementados y ¡el potencial sanador del proceso terapéutico será ilimitado!
La Terapia Cráneo-Sacral
El principal propósito de la Terapia Cráneo-Sacral es potenciar la expresión más plena del Aliento de Vida en el cuerpo humano y restablecer su presencia en aquellos lugares donde su expresión se ha visto impedida. El énfasis del trabajo se centra en dos aspectos fundamentales. Primero, el terapeuta debe apreciar los recursos de que dispone el sistema y estimular los procesos que ayuden a incrementar estos recursos. En la práctica de la Terapia Cráneo-Sacral la fuerza de la marea, o el «impulso del fluido», se percibe como una expresión de estos recursos energéticos inherentes. Segundo, el terapeuta debe embarcarse en una exploración del sistema para facilitar la liberación de los patrones de resistencia, congestión y patología que conducen a una reducción de la vitalidad en el cuerpo humano. Una vez realizada esta exploración, la intención se centra en restablecer la relación entre la potencia del Aliento de Vida y los tejidos y sistemas del cuerpo.
El terapeuta palpará inteligentemente las dinámicas sutiles de movimiento del sistema humano y apreciará y potenciará los procesos de autosación y autoequilibrio del cliente. El tratamiento, entonces, consiste en un contacto a través de las manos, escuchando con atención lo que ocurre en el sistema humano; ello nos sirve tanto de diagnóstico como de tratamiento. En esencia, la Terapia Cráneo-Sacral es un arte y una ciencia de la escucha profunda de la expresión del Aliento de Vida en el sistema humano, y una forma de terapia que ofrece las respuestas apropiadas ante lo que percibe. Para ello, el terapeuta establece con sus manos un contacto muy suave con los patrones de resistencia de los tejidos en el cuerpo y ayuda a facilitar que se liberen y reorganicen. El practicante llega a desarrollar una gran habilidad en la escucha y en la diferenciación entre los diferentes patrones de movimiento y las distintas pulsaciones del sistema humano. Ello requiere un claro conocimiento y entendimiento de la anatomía y fisiología, y una profunda apreciación de las dinámicas sutiles de movimiento de todos los tejidos y órganos del cuerpo humano.
El terapeuta puede ayudar a facilitar un incremento de la potencia del Aliento de Vida, estableciendo una correcta relación con el Impulso Respiratorio Primario. La intención, en este caso, es la de incrementar la vitalidad general y las fuerzas constitucionales del sistema. Al mismo tiempo, el objetivo reside también en facilitar la expresión de los recursos sanadores presentes dentro de los patrones de resistencia y congestión del sistema. De este modo, el terapeuta siempre trabaja y estimula la salud del sistema, para que ésta se exprese incluso en los patrones más crónicos de restricción y resistencia. Nuestra intención no será nunca la de «reparar» algo, sino la de estimular nuevos niveles de orden y equilibrio en la mente y el cuerpo. Esto se realiza a través de un contacto suave de las manos con los fluidos y tejidos del cuerpo. La Terapia Cráneo-Sacral es realmente un arte de la escucha del lenguaje del movimiento y pulsación en el cuerpo humano, sintiendo y entendiendo este lenguaje y respondiendo de manera apropiada a las necesidades sanadoras del sistema humano.
La Terapia Cráneo-Sacral en acción
En la siguiente presentación de algunos casos clínicos, he cambiado los nombres y las circunstancias, pero he mantenido sin embargo con mucha precisión el cuadro clínico y el proceso de tratamiento empleado con cada paciente. Quizás os pueda dar la sensación de que he «hecho» muchas cosas en estas sesiones pero, sin embargo, la esencia de todo el trabajo ha sido una escucha profunda y un estado de quietud, con una completa confianza en que el sistema del cliente posee la Inteligencia inherente para autosanarse.
Franklyn Sills
Artículo cedido por la revista inglesa Caduceus
Traducción: Tara Blasco. Terapeuta Cráneo-Sacral

Craneosacral

La Presencia en la Terapia Craneosacral

Javier de María
Ante la invitación de escribir sobre la presencia, me surgen más preguntas que respuestas. Pero vamos a ver si consigo entender lo que yo mismo pienso y siento sobre el tema y así poderlo compartir. Aunque quizás tan solo sirva como un mero punto de vista mas con el que poder descubrir si te sientes identificado o no, de tal manera que nos sirva a cada uno como una posible guía para encontrar un entendimiento propio.
Me surge la reflexión acaso se puede no estar presente, dicho de otro modo, ¿quién o qué, es lo que está o no presente? ¿Dónde o en qué estoy presente. ¿Acaso son igualmente interesantes todos los estados de presencia? ¿Tiene que ver entonces la presencia con el cuerpo? Porque el cuerpo siempre está presente. O ¿quizá tiene que ver  con la conciencia, ese darse cuenta de uno mismo?
En el momento en el que me siento junto a un paciente, busco la postura apropiada, tomo una respiración profunda y suelto la tensión corporal tanto como me es posible, procurando aquietar la mente me dispongo a estar abierto, presente a la relación que se va estableciendo.
Si a continuación me surge un pensamiento que me distrae de estar en la escucha del proceso que estábamos compartiendo y esto me lleva a dedicar toda mi atención a ese  pensamiento que me cautiva y entretiene, no se podría decir que no estoy presente. sino que mi presencia no está con él.
Ahondando en esto me surge otra reflexión; acaso uno mismo es el cuerpo cambiante que un día fue un embrión, pasó por la infancia, pubertad y que se acerca ahora a la madurez; o soy el que se da cuenta de ese y otros procesos (o ambas cosas a la vez). De aquí surge la pregunta ¿pudiera estar presente sin necesidad de estar en el cuerpo físico?
Cuando un cliente se tumba en la camilla y le pregunto ¿estas cómodo en esta posición? Y me responde si o no, en ese momento suele estar presente. Pero si le vuelvo a realizar la misma pregunta a mitad de sesión creo que pudiera responderme que no siempre es consciente de su propio cuerpo. Y sin embargo, tal vez aun no siendo consciente del propio cuerpo están teniendo muy presente un determinado evento de sus vidas, ya sea este pasado, presente o imaginario.
Entiendo, que cuando hablamos de presencia nos referimos a ese estado o habilidad no tanto de permanecer en el ahora; ya que creo que siempre estamos en presente, puesto que aun cuando recuerdo el pasado lo hago en el presente, ya sea, cuando imagino estar paseando por las dunas de Egipto, ya sea cuando siento el dolor de una perdida que sucedió hace años. Ambas cosas las percibo en el momento actual; si no más bien en estar en el ahora y además en el aquí, lo cual aún creo que todavía sigue sin ser especialmente valioso para el cliente que sigue tumbado en la camilla, pues podría estar en el aquí y ahora, presente, con mis manos delicadamente apoyadas sobre sus hombros y mis pies firmemente apoyados sobre el suelo y pasar toda la sesión entretenido en como mis pies están calientes y relajados, notando cómo mis rodillas se sustentan sobre los tobillos sin esfuerzo alguno por mi parte... Pero posiblemente esto continúa sin ser de gran ayuda para el cliente.
Posiblemente tendríamos que añadir que además de ser consciente de mi propio cuerpo, de mí mismo hasta donde yo sea capaz de identificar ese YO, de permanecer en el presente, lo cual siempre hacemos y de permanecer simultáneamente en el aquí. En el contesto de la sesión es necesario establecer también el campo de la Relación
Soy, Estoy, Ahora, Contigo. A mi entender es desde aquí desde donde se produce la escucha profunda, la resonancia con el Espíritu, ese encuentro en Quietud Dinámica donde la historia puede ser contada y escuchada. Reflejada sin juicio, como el espejo que tan solo devuelve la imagen que se muestra frente a él sin ser falseada por interpretaciones personales. Es desde aquí, creo yo, donde se puede producir el cambio, ese Cambio que se autorregula desde el interior de cada ser vivo fruto de su conexión con la Vida, donde la homeostasis corporal se encuentra mas libre de dificultades para realizar su trabajo, donde el músculo que estaba contraído se distiendo, donde el órgano, el tejido que estaba comprimido encuentra la manera de expandirse, donde la emoción tanto tiempo retenida encuentra su manera de ser expresada, aceptada, donde la personalidad no se siente amenazada por el terapeuta y puede mostrarse tal cual es y ser reconocida por el otro y sobre todo por si misma, donde el espíritu encarna y se realiza en la materia. 
Cuando el encuentro se produce allí donde está el cliente y donde necesita que se produzca el encuentro y no donde le gustaría o espera el terapeuta, es decir, sin expectativas fruto de un conocimiento científico, que por grande y valioso que pudiera ser, forzosamente ha de ser incompleto.
Cuando permitimos y facilitamos al cliente que se exprese tal y como es, que pueda desarrollar su historia verdadera, esa que aun no ha sido expresada o que es expresada constantemente de forma inconsciente y aun no ha encontrado ese instante de quietud de comprensión o de compresión aquietada, de escucha sincera, esa escucha que te invita a vaciar a dejar salir por fin, aquello que llevaba tanto tiempo escondido, atrapado, bloqueado, aquello que no fue escuchado en su momento.
Cuando alguien interesado por la terapia craneosacral biodinámica pregunta sobre que es lo que hace un terapeuta de esta practica, por que ha visto o experimentado una sesión y le dio la impresión, de que el terapeuta apenas hacia nada, es esta Nada, este no hacer, que puede llevar toda una vida de practica continuada el empezar a sentirlo en la piel, en las tripas, en los huesos, en todo tu Ser, el que lo hace Todo.
"Es este no-hacer el que marca la diferencia. Porque hay una gran diferencia entre una sesión dirigida por los buena intención y conocimientos del terapeuta, que realiza el diagnostico de lo que considera que está bien o mal, el pronostico y el tratamiento, y que aconseja lo que considera más apropiado para el cliente indicando finalmente cuando tiene o no que volver a la consulta. Con la practica compartida desde el no-hacer, el terapeuta procura mantenerse abierto a la experiencia directa del momento presente y sin ideas ni conceptos preestablecidos va constatando y dejándose impregnar por lo que desde la Resonancia del momento actual va surgiendo segundo a segundo entre ambos, entre los dos y el Universo."
Procurando no poner ni quitar nada en la sesión que surja desde de sus expectativas o intereses, por genuinos que pudieran parecer a primera vista, si no mas bien confiando en la sabiduría interna de cada uno, de la sinergia que surge entre los dos mucho mayor que la suma de ambas potencias y ante todo confiando en la Inteligencia de la Vida.
Desde mi propia experiencia, aun tengo mucho que hacer, un gran camino que recorrer, muchos libros por leer y otros tantos por tirar, muchos diálogos con mis compañeros para aprender de y con ellos, y muchos encuentros en silencio para escuchar lo que no puede ser nombrado, mucha escoria que quemar en la gran fragua de la vida, antes de poder soltar todo lo que me mantiene entretenido en este viaje, dificultándome el Soy, Estoy, Ahora, Contigo.
Y sin embargo, más por revelación que por mis propios conocimientos, en ocasiones, cuando Soy, Estoy Contigo y por unos breves instantes se produce el encuentro en el que no me cabe duda, Algo profundo ha sucedido; tal vez el cliente lo experimente como una sesión extraordinaria en la que su vida ha cambiado profundamente, o tal vez pase desapercibida la experiencia hasta que llegue el momento apropiado. Tengo el convencimiento de que es desde aquí, desde el Soy y estamos juntos, desde donde se produce la profunda Sanación, que no precisa mas que de un breve instante para florecer, aunque puede necesitar de toda una vida para que se de esa posibilidad.
Entiendo que estas habilidades que voy empezando a reconocer y que se precisan para ser un “buen” escuchador, o acompañante de tu proceso, o un “buen” terapeuta craneosacral aún no están desarrolladas dentro de mi mochila, y aunque procuro abrirme a la posibilidad de que el cambio se dé en cualquier momento, también observo que parece que el proceso todavía llevará su tiempo. Así que a ti, que lees esto, tal vez como interesado, compañero de trabajo o cliente tan solo te puedo ofrecer el intento mas que la consecución, la alegría de la búsqueda más que la sensación de haber llegado, el caminar juntos, aunque solo sea por unos instantes; el camino del que no tengo certeza donde llegará, y sin embargo, estoy aprendiendo, y lo podemos compartir, A DISFRUTAR.
Javier de María


Con-tacto
Según el diccionario, contacto significa la acción y efecto de tocarse entre dos o más cosas y también, la relación o trato que se establece entre dos o más personas o entidades.
A partir de estas definiciones voy a tratar de extraer mis propias conclusiones o tal vez ni siquiera sean “mías” sino tan solo aquella parte de las palabras, de los significados, que resuenan en el “Campo” que nos envuelve a todos los seres vivos y del cual tomo como propio en cada momento, aquello que me resulta más a fin con la concordancia interior de la que soy consciente en ese instante.
Contacto, cuando oigo o pronuncio esta palabra me evoca una necesidad profundamente vital del ser humano, que como ser social, necesita para su desarrollo armónico el sentirse tocado y en relación con los demás, especialmente desde su más tierna infancia que es cuando se suelen generan las improntas vitales que conformaran de manera importante  las habilidades y dificultades que posteriormente irán condicionando nuestra vida. Si ya desde el nacimiento se carece del suficiente contacto, se ha podido comprobar que se crean carencias en el desarrollo fisiológico del recién nacido, especialmente en la formación del sistema inmunológico así como por supuesto predisposición a carencias afectivas.
El bebe recién nacido es totalmente dependiente de sus padres por lo que “Necesita” ser tocado, ser reconocido, estar en relación. De no ser por su entorno no podría sobrevivir por si solo, por lo tanto, si no siente una mano que lo acaricia, un  pecho que lo nutre o una mirada que se cruza con la suya y le dice, si, te veo, estas ahí  y me doy cuenta de ello, si esto no se da, el recién nacido que carece de memoria anterior para comparar, no sabrá si de lo que ahora carece es para siempre o en breves momentos será colmado, pues no conoce ni anticipa el futuro, ya que vive en un continuo presente. Y si se crea esa impronta de desconfianza en que sus necesidades serán cubiertas en el momento apropiado esto le dificultará más adelante el poder confiar en que la Vida ya cuidaba de él, de ti, antes de nacer, que lo hizo durante el nacimiento y la pubertad, que continuo apoyándote en la madurez y que esperará paciente a tu lado para darte la mano, cuando tengas que volver a nacer.
El contacto se puede establecer a distintos niveles y de diferentes modos. 
Podemos partir del mero contacto físico en el que dos cuerpos se tocan, desde mi punto de vista, si no se incluye nada mas, este mero contacto en el que por ejemplo una mano toca a un hombro, si no contiene en si mismo ese Algo más que marca la diferencia, será  apenas de alguna utilidad o beneficio para ninguna de las partes.
También se puede establecer contacto visual, como cuando distraídamente miras a alguien que pasa por la calle. Podríamos decir que se ha establecido un contacto unidireccional pues la otra persona no se ha percatado de ello, de nuevo esta acción  en si misma no se puede considerar como terapéutica. Ahora bien, si en el mirar, se pone intención y se incorpora conciencia muy probablemente esa persona que paseaba por la calle ajena a nosotros se volverá para mirarnos, pues de forma inconsciente se habrá sentido mirado, reconocido y en función del matiz de la intención puede resultarle molesta e incómoda la mirada o resultar  en una mirada que provee de un contacto sanador.
Igualmente podríamos enunciar el contacto auditivo. Cuando una persona está hablando y las ondas que estos sonidos producen, viajando por el aire llegan hasta otro oído que las recoge, se puede establecer que están en contacto, pero sigue faltando ese Algo que aporta la facilitación hacia la sanación. En cambio, si hay alguien que no solo te oye sino que además  te escucha, que está ahí mientras tú comentas tus dificultades, sin poner ninguna pantalla ni filtro entre ambos, sin aconsejarte ni compararte con nada ni nadie (labor nada sencilla por otro lado) muy posiblemente de ese encuentro surja un contacto transformador.
Existe  además el contacto energético, en el que sin necesidad del toque físico o visual se puede percibir de alguna forma al otro, es como si tu aura captase algún tipo de irradiación que sin lugar a dudas te hace darte cuenta de que estas en relación con lo que le está sucediendo a otra persona, esta afectación suele estar condicionada por la distancia, quiero decir que la onda que transmite este impulso se percibe con mayor intensidad dentro de una cierta distancia y se va amortiguando con la separación física entre ambas personas.
Podemos por último nombrar el contacto que se experimenta a través de la conciencia, que no se ve condicionado por la distancia, por grande que esta pudiera llegar a ser y se puede percibir con claridad esa relación que mantenemos por ejemplo con alguien al que queremos  y que en el acto percibimos  sin esfuerzo aparente o mediante un enfoque de la atención, como se siente y como eso nos está empezando a tocar a nosotros.
Todas estas formas de contacto son susceptibles de expresarse mediante diversas cualidades y en diferentes niveles de eficacia e incluso parece ser que cuando una de estas capacidades se ve atenuada o eliminada las demás tienen tendencia a incrementarse para compensar  su carencia, como cuando una persona pierde la vista y desarrolla mayor habilidad con el tacto y el oído y como casi todo en la vida, algunas personas nacen con una o varias de estas funciones más sensibles o desarrolladas  que otros y todas ellas, pueden ser incrementadas con el tiempo y el entrenamiento apropiados.
Desde el punto de vista terapéutico me surgen algunas reflexiones:
¿Acaso puede la mano derecha, tocar a la izquierda, sin que a su vez la izquierda, toque a la derecha?
¿Puede el terapeuta hacer contacto con un cliente sin que al mismo tiempo el cliente toque al terapeuta?
¿Quién establece el contacto? La mariposa que en busca de su alimento, realiza la acción de acercarse a una hermosa y colorida flor o la flor que despliega sus colores y perfumes y atrae con sutiliza  a la mariposa.
En realidad ¿Es posible para el sanador o para el cliente, no estar en contacto con el Aliento de Vida?
En la práctica cotidiana de mi consulta me doy cuenta de que los limites convencionales de cuando se establece el contacto con un cliente o cuando se termina este, van cambiando con el tiempo  en la medida en la que uno mismo lo va haciendo, por lo que de vez en cuando merece la pena parar un poco y volver a reconsiderar tus propias opiniones.
El concepto de contacto esta ampliándose constantemente y ya se le queda pequeña la mera idea de tocar físicamente,  pues cuantas veces no te ha pasado que llaman por teléfono y antes de descolgarlo ya te viene la impresión de que es tu cliente que hoy no puede venir, o cuando estás en tu sala de consulta y escuchas que ya ha entrado el siguiente  y está hablando con alguien mientras espera su turno, Algo, ya esta poniéndose en marcha que te pone en contacto con como viene hoy esa persona y cuando entra en la sala y nada más hacerlo ya te ves en ocasiones impregnado conscientemente de todo “eso” que lleva  encima, no es acaso frecuente para ti, que cuando el paciente se sienta para comentarte sus vivencias  sin necesariamente saber muy bien el cómo, pero ya esta fluyendo o no, el encuentro entre ambos y podríamos enumerar muchos modos diferentes en los que sin haberse producido el contacto con las manos ya existe con claridad un contacto energético, un encuentro de conciencias y por supuesto también vemos el caso contrario como en ocasiones, incluso a pesar de estar en contacto físico e intentarlo con todas tus fuerzas  o quizás por eso, no hay manera de que fluya con facilidad la sesión y al terminar te queda la impresión de que sinceramente lo has intentado, pero no se ha dado el contacto sino tan solo el toque.
Parece ser claro que el contacto físico, sea a través de cualquiera de los sentidos  o el simple  contacto energético, no suelen ser  suficientes para producir cambios significativos. Lo que en realidad hace transcendente el contacto, es que se establece una relación, un encuentro en el que otro ser humano te ve, te toca, te escucha, te percibe conscientemente y además te acepta “con-tacto”, con delicadeza, con lo mejor de sí mismo, no con una parte de sus sentidos  o habilidades sino con todo su Ser, sin dejar que su personalidad se interponga y aun así, esto todavía no es la excelencia en la sanación, aunque si puede ser un buen principio sin el cual, no se puede progresar.
Para que se pueda dar justo lo necesario en el momento preciso, para que se manifieste el Aliento de Vida en plenitud me veo enfrentado a un dilema que no se  resolver mentalmente con facilidad y es que mientras estés tú personalmente en el sentido etimológico de la palabra, de mascara, de actor, la libre expresión de la Vida se ve condicionada por ti, por tus capacidades y carencias que por mucho que hallas podido aprender por el camino es mucho mayor lo que falta, pues lo finito no puede contener a lo infinito.
Esto no quita, que desde el nivel de comprensión en el que actuamos y en el que nos hemos formado cada uno, gracias a nuestro esfuerzo personal y al de todas las generaciones que nos precedieron y nos transmitieron sus conocimientos en diferentes áreas del saber y la sanación, que desde este nivel, no se puedan realizar  grandes servicios a nuestros clientes pues ciertamente, si desarrollamos una buena capacidad de empatía y la apoyamos en los estudios de una correcta formación en craneosacral podremos apoyar con firmeza la homeostasis corporal y promover la salud en cualquiera de sus expresiones.
Lo que quiero decir es que además de esto y sin renunciar a ello hay un nivel de mayor profundización, un nivel en el que me veo impulsado a realizar un Contacto no ya entre tú y yo sino más bien, tengo que apartarme del camino, recrear el vacio en mi para que pueda ser llenado, no por mí, sino por El, para que pueda expresarse con libertad el Aliento de la Vida.
De la misma manera en la que el aire nos envuelve constantemente ,pero no penetra en el interior de nuestros pulmones mientras estos permanecen llenos y cuando de forma natural estos se vacían, se crea un espacio en su interior que inmediatamente es vuelto a llenar, así tu y yo podemos vaciarnos de nosotros mismos y promover un espacio, un ahora, en el que se de lo que tenga que darse sin importar si lo entendemos o no, de esta manera el hombre se sitúa como intermediario entre el Cielo y la Tierra.
El hombre sin dejar de ser hombre, apoya sus pies sobre la Tierra, alarga sus brazos hacia el Cielo y está en Contacto. Nunca dejo de estarlo pero ahora tenemos la posibilidad de empezar a darnos cuenta. Proyectando la atención desde el centro raíz hacia la Tierra y respirándola pero sin ser solo Tierra y proyectándote desde el centro coronario hacia el Cielo y respirándolo pero sin ser solo Cielo, en medio de ambos el ser humano vive y actúa como intermediario incorporando el cielo en la tierra, acercando la Tierra al cielo.
En mi opinión la antesala del Encuentro Profundo es la Paz Interior desde la que puede surgir el aquietamiento, el vacio, la vacuidad y allí no puedes entrar tu pues si consigues entrar ya no está vacío sino lleno de ti, más cuando se da esa experiencia, sencillamente es como si por unos instantes hubieses desaparecido y al regresar sabes que algo ha pasado pero no sabes el que, no lo recuerdas pues tu no estabas allí, se da una vivencia a otro nivel de conciencia o de existencia en el que al menos para mí no es posible mantener la conciencia capaz de traer de vuelta el recuerdo de lo sucedido.  Mas inevitablemente, entiendo que aunque solo haya sido una fracción de segundo, si se ha elevado la onda vibratoria  del contacto y te has permitido tocar y ser tocado, si por una fracción de tiempo  has sido como una caña hueca por la que se ha entonado con libertad la música del Universo sin duda seas consciente o no Algo habrá sido transformado para ti, para tu cliente y para todos los seres.
Javier de María Ortiz

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